Virginia Saura. Ceuta.

Arjan Sundardas, director de la ENME, destaca la importancia de la formación para “minimizar el riesgo” en la creación de nuevas empresas en tiempos de crisis y para “gestionar mejor” las que ya están en funcionamiento

Esta semana han comenzado las clases de la tercera edición del Advanced Management Program que imparte la Escuela de Negocios del Mediterráneo (ENME) y su director, Arjan Sundardas, ha compartido con El Pueblo las expectativas para este nuevo curso, que se inaugura de forma oficial el próximo viernes. Además, Sundardas ha explicado cuáles son las claves para ser emprendedor y tener un perfil más competitivo en un mercado de trabajo globalizado. El director de la ENME destaca la importancia de la formación en tiempos de crisis para “minimizar el riesgo” a la hora de crear una empresa y además poder “gestionar mejor” las que ya están en marcha mejorando tanto las relaciones con los empleados como con los clientes.Pregunta.- Arranca la tercera edición del máster de la ENME, ¿cuáles son las expectativas para este curso?

Respuesta.- Comenzamos la tercera promoción del programa de dirección de la Escuela con ilusión, con nuevos alumnos, empresarios y emprendedores, que pretenden recibir una formación de calidad y unirse al club de antiguos alumnos de la escuela. Las expectativas se centran en que los alumnos que participen en el programa creen empresa, creen empleo, y aporten su granito de arena para superar la crisis en la Ciudad.

P.- ¿Y las principales novedades?

R.- El programa ha encontrado su estabilidad. Al igual que la segunda promoción tuvo novedades respecto a la primera, el programa ya ha conseguido una estabilidad en temario y profesores que hacen recomendable la maduración del mismo para el aprovechamiento de los participantes.

P.- ¿Cuál es el perfil de los alumnos de esta promoción?

R.-Al igual que ha ocurrido en promociones anteriores, el mix de participantes esta compuesto tanto de jóvenes con amplia formación universitaria y pocos años de experiencia, así como emprendedores que están lanzando su negocio, y personas más maduras pero quizás no necesariamente con tanta formación de base, suplida por gran experiencia de vida.

P.- Echando la vista atrás, ¿qué valoración hace de las dos primeras promociones? ¿En qué han servido estos dos cursos para mejorar el programa de la ENME?

R.- La creación de la Escuela por la Ciudad se ha demostrado como un acierto por varios motivos. En primer lugar porque ha aportado un nuevo concepto de formación que no existía, basado en el método del caso y con la aportación de un claustro de primer nivel en un ámbito mundial. En segundo lugar porque esta formación, como se ha demostrado en diferentes casos, ha contribuido a que los participantes crezcan profesionalmente en sus trabajos, y les haga rentable la inversión y esfuerzo realizado. Y en último lugar, porque varios participantes han lanzado sus proyectos empresariales en la ciudad, aportando, como comentaba antes, su granito a la mejora de la economía ceutí y creando empleo. Obviamente dos promociones hacen que el programa vaya evolucionando dinámicamente. Quizás esta sea una de las grandes diferencias del mundo de las escuelas de negocio en comparación con la enseñanza universitaria, donde los temarios son mucho más rígidos, más estáticos, mientras que en las escuelas los temas tratados se van amoldando a la realidad.

P.- ¿Cuál es la imagen que proyecta la ENME después de estas dos promociones más allá de la Ciudad Autónoma?

R.- La Escuela se va haciendo hueco. En la ciudad, poco a poco, pero sin parar, van creciendo los antiguos alumnos de ENME, a los que hemos intentado no solamente aportar conocimientos empresariales y herramientas de utilidad para mejorar la gestión empresarial y por ende los resultados, sino también incorporar la Etica en los Negocios como un criterio clave en el mundo empresarial, y eso va creando marca de la Escuela. Fuera de la Ciudad podríamos hablar de dos entornos. En Marruecos, donde nos comenzamos a posicionar como un centro de formación de calidad, sobre todo en empresas europeas que se están implantando en el país vecino, y por otro, en la península, donde ven una iniciativa con un claustro de profesores reputados que creen en un proyecto de formación de calidad, en un marco geoestratégico como es Ceuta. Poco a poco el conocimiento de ENME va aumentando en el resto de España.

P.- Como director de la ENME siempre ha destacado la importancia de la formación, sobre todo ahora en época de crisis, ¿qué aporta este máster a quien lo cursa?

R.-Aporta varias cosas. Como director creo que aporta un ¨maletín de herramientas” empresariales que poder usar para gestionar mejor, algo así como el aceite que se incorpora a los motores cuando tienen tiempo, y que los empresarios y directivos necesitamos para ponernos al día con nuevas técnicas, nuevos métodos, para mejorar no solo los resultados empresariales sino la relación de la empresa con empleados, clientes, con el entorno, etc. Por otra parte, desde la escuela intentamos aportar a jóvenes con espíritu emprendedor el conocimiento para minimizar el riesgo en la creación de nuevos negocios, tan necesarios en la situación económica actual, donde el autoempleo es una alternativa óptima de empleo.

P.-En un mundo globalizado, con un mercado de trabajo también globalizado, ¿cuál debe ser el perfil del joven emprendedor?

R.-El emprendedor debe ser, en nuestra opinión, una persona entusiasta, con ganas, y con conocimiento profundo en el área en la que va a crear su negocio. Desgraciadamente no siempre los emprendedores tienen a su disposición conocimiento sobre las herramientas de gestión para el emprendimiento, desde cómo crear un plan de negocio, pasando por como negociar un deal, o conseguir financiación, no solo bancaria – tan escasa en esta época – sino de ‘business angels’ o ‘ventura capitals’, y esto lo que provoca es que desgraciadamente su inversión frecuentemente no se recupera. En la Escuela intentamos aportar estas herramientas como parte del aprendizaje.

P.- ¿Cualquiera puede convertirse en emprendedor?

R.- Desgraciadamente no. El emprendedor nace o se hace, aunque no todos valemos para ser emprendedores. La madera del emprendedor, bien desde su raíz, bien tallada, es la de alguien incombustible, con ganas de montar su negocio, de hacerlo crecer, dejando de dormir, a veces hipotecando su patrimonio y a su familia por creer en su proyecto. Pero si que es cierto que si se tiene la madera, labrada o en bruto, lo importante es dotarle de herramientas.

P.- Algunos de los alumnos que han pasado por la escuela ya han puesto en marcha su propia empresa, ¿cómo se siguen esos proyectos desde la ENME?

R.- Con mucha ilusión. No hay nada más agradable para cualquiera de los profesores que componemos el claustro que ver como un participante en uno de nuestros programas pone en marcha un negocio, sobre todo porque crea empleo.

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