El Reciente Impulso de las Exportaciones y Conclusiones a Nivel MicroCeuta. Javier Borrajo.

Una de las noticias económicas que más se está celebrando este año en España es el fuerte incremento de las exportaciones, que en los primeros 6 meses del año han experimentado un crecimiento del 8% con respecto al mismo periodo del 2012. Y venía precedido de crecimientos del 16,8% en 2010, 15,2% en 2011, y 3,8% en 2012

Javier BorrajoLa Escuela de Negocios del Mediterráneo imparte un curso anual de seis meses de duración, compuesto por 120 sesiones de hora y media. El curso está dirigido a profesionales con experiencia en gestión de equipos de personas, emprendedores o mandos intermedios de medianas empresas que quieran desarrollar sus competencias técnicas y habilidades directivas, a la par de reforzar sus conocimientos en dirección de empresas. El claustro de profesores de la ENME está compuesto por excelentes profesionales que además son profesores asociados en alguna de las principales escuelas de negocio a nivel mundial, como son Standford, Harvard Business School, IE Business School, IESE, etc. Las clases de la Escuela de Negocios del Mediterráneo (ENME) darán comienzo el próximo 18 de octubre. Los interesados en participar podrán realizar su inscripción a través de la página web.

La alegría no es sólo por presentar un dato económico favorable dentro de esta prolongada crisis, sino porque tradicionalmente España no fue un país exportador, y la balanza comercial siempre presentó signo negativo. Es cierto que las importaciones también han disminuido por la contracción de la demanda interna, pero el aumento de las exportaciones ha sido mayor al decrecimiento de las importaciones. Y el dato es doblemente bueno, ya que se ha mejorado la distribución regional de las exportaciones, perdiendo importancia relativa la zona Euro a favor de África, Asia y Oceanía, destinos menos tradicionales de nuestros productos y servicios.

A corto plazo es de celebrar un buen dato en este contexto de recesión. Pero el indicador a largo plazo es mucho más interesante, ya que un incremento de las exportaciones suele implicar un aumento de la competitividad del país.

A nadie escapa que la razón principal de este repunte exportador es la grave crisis interna que ha forzado a las empresas a buscar nuevos destinos para sus productos y servicios. El instinto de supervivencia ha operado de una manera eficaz, generando este impulso exportador. Y todo ello acompañado de una devaluación interna de costes, que ha mejorado nuestra competitividad exterior. Sin embargo, el optimismo oficial hay que matizarlo con algunos datos menos halagüeños:

El 0,2% de las empresas exportadoras abarcó el 50% del volumen exportado. Y el 70% de las empresas exportadoras tan sólo el 0,005% de las exportaciones. Ello significa que las exportaciones siguen muy concentradas en las grandes empresas, y que la Pyme todavía es poco significativa.

El número de “exportadores regulares” ha disminuido desde el año 2008, cuando alcanzó un máximo de 39.641 (en el año 2012 fueron 38.341). Un exportador regular es quien lo ha hecho durante un periodo de 4 años consecutivos o más. El descenso ha sido más marcado en las Pymes.

Este dato matiza el hecho de que el número de empresas exportadoras haya crecido a un fuerte ritmo (12.6% en 2011, 11,4% en 2012, y 9,4% en el primer semestre del 2013).

El número de empresas que abandonan es alto: el porcentaje de empresas que continúan exportando al año siguiente se ha comportado negativamente desde el año 2004 al 2010: al primer año de comenzar a exportar, casi el 50% de las empresas desisten. Al sexto año, ya sólo quedan un 30% de las que comenzaron.

Por lo tanto tenemos un muy buen dato macro, el incremento irrefutable de las exportaciones, pero por el otro lado obtenemos conclusiones a nivel de empresa (sobre todo de Pyme) que denotan ciertas carencias en España.

Las más importantes tienen que ver con la falta de preparación para acometer un proceso de internacionalización de las empresas. Tradicionalmente España no ha sido un país exportador, y falta tiempo hasta que forme parte de nuestro ADN empresarial. El aumento de las exportaciones no se ha debido a una política estructurada de apoyo a la empresa por parte del Estado, más bien ha sido la “mano invisible” del mercado.

Esta falta de formación se ve reflejada en la alta tasa de abandono, así como de la poca perseverancia. Las empresas más pequeñas sienten la necesidad de buscar nuevos destinos a sus productos, y se lanzan a una carrera que no han planificado ni comprenden en profundidad. Acometer estos esfuerzos requiere de preparación y de compresión de lo que significa salir de las fronteras para abarcar nuevos mercados.

Éste es precisamente el objetivo que persigue ENME con la asignatura de Comercio Exterior, el poder dar las herramientas para acometer una proyecto de internacionalización de la empresa. Que los alumnos comprendan el alcance de este tipo de proyectos, así como sus riesgos y beneficios, aprendan a evaluar los mercados objetivo, comprender la fases del proceso, y estimar los recursos materiales y humanos necesarios.

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